Este es mi momento. Aquí y ahora. Tú, muy lejos de mi, demasiado como para preocuparme. Él más lejos todavía, demasiado como para recordarle. Ella, desgraciadamente, cada vez más lejos de mi, pero no demasiado lejos como para olvidarla, ni como para dejar de preocuparme por ella. Lo asumiré con el tiempo, que todo lo enseña. Ahora es el momento de atar cabos sueltos, y empezar a disfrutar MÁS de lo que me da la vida. Es triste que me de cuenta de esto a estas alturas de verano, pero aún me queda para aprobechar. Donde ayer solo veía un paisaje gris, hoy soy capaz de apreciar un parque de atracciones, y miles de momentos atrapados en el tiempo, preparados para ser descubiertos. Y para acabar de solucionar todos mis problemas, tengo a personas para las cuales no existen las palabras, -pocas personas eso sí, pero para qué quiero más- que estan dispuestas a descubrir esos maravillosos tesoros conmigo.Me ha quedado demasiado cursi y empalagoso, pero bueno xdé. El ambiente está cargadito.
Cada día, cada segundo que pasa, consigues que me sienta cada vez más estúpidamente enamorada de ti. Ahora solo puedo recordar momentos junto a ti y soñar con lo que viene, ya que estás a cientos de quilómetros de mí, de mi piel, de mi corazón que late descontroladamente al recordarte. Cada día me reprocho a mí misma lo que hago, jugar con otros sabiendo que tú eres mi único amor, al único que necesito, el único que sé que me puede hacer feliz. Por ti, soy capaz de hacer lo que nunca hice por nadie; arrastrarme, suplicarte, pensarte cada noche. Al darme cuenta de lo ruín que soy, me doy asco, pero a la vez he asumido que por mucho que lo intente soy incapaz de olvidarte, y creeme, lo he intentado, no sabes cuanto, pero en esta guerra mi cabeza se ha rendido y han ganado los sentimientos, por mucho que duela. Y ahora solo me queda esperar, esperar a que vuelvas, a que vuelva a sonreir de verdad, a que vuelva a sentir el verdadero amor. Y ahora juro que eres tú el único en mi corazón, quizás no en mi vida, pero mi alma, mi corazón, mi mente y mi cuerpo son legítimamente tuyos. Sinceramente me avergüenzo de sentir lo que siento, pero una vez asumido, y asumidas las consecuéncias, ya no hay marcha atrás.