domingo, 15 de agosto de 2010

¿Sabes? II

¿Sabes? Una vez escribí sobre lo maravilloso que es tener amigos, pero hay momentos en que esos amigos dejan de serlo, y todo deja de ser lo que es. Lo único que parece seguir siendo son los complejos con los que te queds a solas en tu habitación, que te susurran al oído todo lo que odias y repudias, y como respuesta su propio eco que rebota en cada esquina te devuelve las malas palabras que les dedicas, junto con los malos pensamientos. Mientrasde ondo oyes como soledad canta un requiem a tu sonrisa, muerta junto a la almohada. Sí, sé lo perfecta que puede ser la vida, pero a veces pienso y creo que en casi 17 años aun no sé del todo lo que es ser feliz. Pero si que sé lo que es estar triste y sola, y no poder sentir nada más allá de la miseria y de mi propio latido muerto del corazón, que palpita por rutina, sin motivo. Y desde la luz apagada parece que llega más oscuridad a tus ojos, cansados de mantenerse abiertos y no ver nada, o de ver siempre lo mismo. ¿Sabes? A veces la vida, lejos de ser maravillosa, te puede parecer una mierda.

lunes, 3 de mayo de 2010

te quiero

Ahora te odio, ahora te quiero, y me vuelvo loca cada instante, y se pierde mi cabeza en cada mirada tuya, en cada sonrisa amanece una nueva lágrima que se acuesta en el filo de mis labios, asesinados por la desesperación, que pronto, junto con inseguridad, ignoráncia, tristeza y rabia acabarán asesinandome a mi también, acabarán consumiendome a fuego lento en cada una de tus pestáñas, precipitándome al vacío de tú piel, que me hiela como el frío cuando me rozas, pero que descongela mis entrañas si estamos demasiado tiempo juntos, si nuestros alientos se cruzan y nuestras miradas hablan sin que podamos controlarlas. Quiero engañarme y convencerme de que no me miras, pero cada vez que lo haces de esa forma, me siento terrible y perdidamente más enamorada de ti.

domingo, 16 de agosto de 2009

16 Agosto 2009

Simplemente me apetece estar triste. Sé que no se cumplen 16 años todos los días pero...

domingo, 26 de julio de 2009

Carpe diem

Este es mi momento. Aquí y ahora. Tú, muy lejos de mi, demasiado como para preocuparme. Él más lejos todavía, demasiado como para recordarle. Ella, desgraciadamente, cada vez más lejos de mi, pero no demasiado lejos como para olvidarla, ni como para dejar de preocuparme por ella. Lo asumiré con el tiempo, que todo lo enseña. Ahora es el momento de atar cabos sueltos, y empezar a disfrutar MÁS de lo que me da la vida. Es triste que me de cuenta de esto a estas alturas de verano, pero aún me queda para aprobechar. Donde ayer solo veía un paisaje gris, hoy soy capaz de apreciar un parque de atracciones, y miles de momentos atrapados en el tiempo, preparados para ser descubiertos. Y para acabar de solucionar todos mis problemas, tengo a personas para las cuales no existen las palabras, -pocas personas eso sí, pero para qué quiero más- que estan dispuestas a descubrir esos maravillosos tesoros conmigo.

Me ha quedado demasiado cursi y empalagoso, pero bueno xdé. El ambiente está cargadito.

lunes, 20 de julio de 2009

Ridiculez

Cada día, cada segundo que pasa, consigues que me sienta cada vez más estúpidamente enamorada de ti. Ahora solo puedo recordar momentos junto a ti y soñar con lo que viene, ya que estás a cientos de quilómetros de mí, de mi piel, de mi corazón que late descontroladamente al recordarte. Cada día me reprocho a mí misma lo que hago, jugar con otros sabiendo que tú eres mi único amor, al único que necesito, el único que sé que me puede hacer feliz. Por ti, soy capaz de hacer lo que nunca hice por nadie; arrastrarme, suplicarte, pensarte cada noche. Al darme cuenta de lo ruín que soy, me doy asco, pero a la vez he asumido que por mucho que lo intente soy incapaz de olvidarte, y creeme, lo he intentado, no sabes cuanto, pero en esta guerra mi cabeza se ha rendido y han ganado los sentimientos, por mucho que duela. Y ahora solo me queda esperar, esperar a que vuelvas, a que vuelva a sonreir de verdad, a que vuelva a sentir el verdadero amor. Y ahora juro que eres tú el único en mi corazón, quizás no en mi vida, pero mi alma, mi corazón, mi mente y mi cuerpo son legítimamente tuyos. Sinceramente me avergüenzo de sentir lo que siento, pero una vez asumido, y asumidas las consecuéncias, ya no hay marcha atrás.